viernes, 31 de octubre de 2014

El té y el deporte.

El té verde, por sus propiedades revitalizantes y energéticas, además de por su suave propiedad isotónica, es la bebida que mejor combina con la práctica regular de ejercicio físico y mental. Posee una acción estimulante que no es lo suficientemente agresiva como para producir excitación nerviosa. Promueve la fluidez de la acción cerebral y favorece así la motivación, la capacidad de aprendizaje, estimula las respuestas de acción-reacción, favorece la concentración y la resistencia.
Por ello, el té verde es la bebida ideal para el deportista, y para quienes ejercen una actividad que requiere aspectos determinados de la mente, como los estudiantes. El té verde está indicado para tomar antes, durante y después del ejercicio fisico y la actividad intelectual.

El té incrementa la vitalidad física gracias a su concentración alta de vitamina C, E y antioxidantes en combinación con sus agentes químicos naturales. En el ámbito de ejercicio físico, el té ejerce una acción isotónica altamente efectiva para calmar la sed al mezclarse con zumo de limón natural, y además es una fuente equilibrada de azúcares naturales. Se puede endulzar con azúcar, aunque es recomendable utilizar miel o sirope de arce, para no desestabilizar los niveles de glucosa del deportista durante la actividad física diaria.

En conclusión, el té verde aderezado con miel y limón, por ejemplo, es la bebida óptima para aportar energía al organismo. Es cierto que otros productos nos ofrecen un alto nivel de glucosa y agentes que nos pueden ayudar durante el ejercicio, pero no son tan sanos y eficaces como el té verde, puesto que el contenido en cafeína (principios de teína y cafeína), en otras bebidas, puede alcanzar extremos que no nos benefician en absoluto si las consumimos diariamente. Ejemplo de estas bebidas son las bebidas energéticas, que derivan de la guaraná, que es una planta diferente a la Camellia sinensis y posee niveles casi desproporcionados de cafeína de forma natural. No es esto lo desestabilizado, sino que también se hayan presentes aditivos y productos que hacen de la bebida en sí, un cóctel de cafeína y azúcares que pueden provocar excitación nerviosa, lo cual es un obstáculo en el ejercicio físico y en el ejercicio mental.

jueves, 30 de octubre de 2014

Las catequinas del té en la fitoterapia china.

Las catequinas son antioxidantes polifenólicos presentes en un elevado número de plantas en mayor o menor cantidad. Se sintetizan como agentes beneficiosos, flavonoides, de forma natural, y sus propiedades bioquímicas son muy apreciadas por los efectos estimados que desencadena en el organismo.

Durante siglos, la medicina tradicional china ha utilizado una amplia variedad de plantas y compuestos herbales naturales por su contenido en catequinas, flavonoides en general. Se utilizan plantas como la Agastache rugosa, la Ardisia japonica, la Lobelia chinensis o el jengibre. Entre las especies más apreciadas que se utilizan en la herboterapia china desde hace siglos, se encuentra la planta del té; la Camellia sinensis (chá shù). El té contiene altas cantidades de flavonoides que favorecen el correcto funcionamiento del organismo y actúan bajo su poder antioxidante.

La fitoterapia conocía ya acerca de las propiedades beneficiosas del té, y las empleó en numerosas ocasiones históricas, bajo mandatos imperiales, como los de Shen Nung, el Emperador Sabio. Cabe destacar que no deja de ser una medicina alternativa. No obstante, actualmente, la fitoterapia, y, en general, la medicina china tradicional, supone un compendio de técnicas y complejos de investigación valorados, y viables en muchas de sus áreas. Por ejemplo, la OMS (Organización Mundial de la Salud), desde el año 1979, reconoce la técnica de la acupuntura como eficaz para el tratamiento de al menos 49 enfermedades y trastornos. En los años siguientes a esa declaración por parte de la OMS, la lista de enfermedades que trata eficazmente la acupuntura ha aumentado.

En el té, las catequinas se manifiestan, como se ha mencionado previamente, como un componente natural de la planta. Su número y concentración varía dependiendo de la fermentación del té; habrá más catequinas cuanto menor sea la fermentación. La proporción de catquinas en el té verde, por ejemplo, gira en torno al 30%. En el té Oolong puede aparecer una concentración máxima de catequinas del 20%, y en el té negro es del 10% de su peso total.

miércoles, 29 de octubre de 2014

El arte y el té III - El sentido artístico de la Ceremonia del Té en Japón.

En el Japón ancestral, la comunión que experimentaban los maestros de té con esta legendaria infusión, su preparación, su servicio y su consumo, era tal que se desarrolló en torno a estos sencillos y bellos pasos una de las más hermosas prácticas artísticas que han existido y existen en el mundo. La Ceremonia del Té japonesa muestra a la perfección los cánones de la refinada y elegante belleza estética oriental que siempre viene acompañada por un halo de perfecta humildad y armonía en el entorno.

Una de las formas más profundas de experimentar la cultura oriental, es a través esta ceremonia de siglos de antigüedad. Es una puerta a la perfecta armonía entre el pasado y el presente, entre la simplicidad y la complejidad que en la actualidad continúa siendo en su totalidad, arte.
'El arte japonés es la capacidad para entender la belleza a través del carácter sobrio de la sutilidad en contraste con la rotundiad de la elegancia'.

Ante estas evidencias del fundamento y la razón, el té no debe ser entendido como una bebida común, corriente, puesto que pierde todo lo que envuelve su sentido, toda su cultura, filosofía y arte, aquello que llamamos 'el mundo del té'. Todo cuanto rodea al té, y supone una manifestación intelectual por medio del arte, está plasmado en la Ceremonia del Té, o Cha no Yu, en japonés.

Muchos escritores, literatos, pensadores, artistas, investigadores, y otras figuras importantes a nivel social, y que casi siempre han tendido voluntaria o inconscientemente puentes culturales entre Oriente y Occidente,  han sentido la necesidad de plasmar de alguna forma lo que el té ha transmitido y transmite a lo largo de la historia. Uno de ellos ha sido el escritor actual Henri Brunel, orientalista francés e investigador de la cultura Zen, que en su libro "Los más bellos cuentos del Zen", escenifica con suma meticulosidad y exactitud, además de belleza, el Cha no Yu:

"Imaginémonos un sendero apartado, en una montaña o en un bosque que conduce a la morada de un sabio. Ahí vemos aparecer el pabellón de té. Su construcción es simple, está hecha de madera y bambú. Aquí de lo que se trata no es de oponerse al tiempo, de deificarlo mediante una irrisioria eternidad de piedra, sino de 'abrazarse' a él.
     La sala en la que entramos es de superficie modesta: unos nueve metros cuadrados (dos esteras y media); tres o cuatro amigos cabrán cómodamente. Una pintura zen, un ramo de flores del campo por todo adorno. El hogar de carbón, de madera, el hervidor de hierro redondo cubierto de pátina, el recipiente de agua, el cucharón de bambú, un trapo blanco inmaculado, los botes de té, los boles tradicionales corrientes.
     El maestro de té lleva a cabo los gestos rituales con eficacia, lentitud, cuidado y amor. La conversación va transcurriendo, apacible; se habla de poesía, de historia, de arquitectura. Muy suavemente se va apagando el ligero ruido de las voces, y todos contemplan en silencio los boles familiares, una flor del campo; se oye a lo lejos el canto de un pájaro.
     El tiempo se encuentra en suspenso; armonía, serenidad."

 Henri Brunel, Los más bellos cuentos zen.


martes, 28 de octubre de 2014

El arte y el té II - Sen Rikyu y su preparación del té.

Sen Rikyu es la figura histórica con más influencia en la Ceremonia del Té japonesa, Cha no Yu. Nació en Osaka hacia el año 1522, y se le conoce como fundador de las tres escuelas de ceremonia del té: Urasenke, Omotesenke y Mushanokojishenke.
Este sabio maestro del té del s. XVI, estudió el arte tradicional de los suiseki, las piedras paisajes, cuya forma y colores nos recuerdan a ciertas escenas montañosas naturales.
Instauró y consolidó la tradición de exponer un suiseki en el típico tokonoma japonés durante la Ceremonia del Té, debajo del kakemono, que es una obra de arte sobre seda o papel alargado en orientación vertical.

Se convirtió en el maestro del té a la edad de 58 años en Oda Nobunaga después de una vida dedicada a la filosofía y al arte del té.
Hacia el año 1585, seis años antes de su muerte, presidió una ceremonia para el Emperador Ogimachi, quien le otorgó el nombre budista Koji.
Murió el 28 de febrero de 1591, con 70 años, de su propia mano por el acto noble de Seppuku, ordenado por su maestro antes de fallecer éste. Su tumba se halla en el templo Jukoin en Kioto.
Su filosofía característica alimentó en gran manera la tradición japonesa del té, y la forma de entenderla y vivirla. Rikyu expresó sus pensamientos acerca del té a través de muchas formas de arte tradicional japonés, no sólo mediante el suiseki o piedras paisaje. Su corriente de pensamiento aportó nuevas perspectivas y favoreció el surgimiento de distintas concepciones artísticas del Cha no Yu.
Sus palabras, de una profundidad inmensa, y un carácter poético y filosófico genuinamente oriental, hacen contraste con la sociedad actual, y los valores de que Occidente carece, como Okakura Kakuzo explica en su obra maestra El Libro del Té.
Esta aclaración sobre la preparación del té, sobria y directa, es quizás el máximo exponente filosófico de la cultura japonesa del té, y la más famosa expresión de Sen Rikyu:

El té no es otra cosa distinta a esto:
hacéis hervir el agua,
hacéis infundir el té
y os lo bebéis...
Esto es todo lo que hay que saber.

Sen Rikyu

lunes, 27 de octubre de 2014

El arte y el té I - El origen del té y su admiración histórica en la literatura.

Maxence Fermine, novelista y ensayista francés, escribe de esta forma en su novela Opio, publicada en castellano por la Editorial Anagrama, el descubrimiento del té en China:

"Un día, hace de esto más de cuatro mil años, el emperador Chen Nung viajaba con su escolta por una lejana comarca de su enorme país. Como quiera que el viaje era largo y agotador, ordenó que le dejasen descansar a la sombra de unos árboles para protegrse del sol. 
El convoy se detuvo y el emperador se sentó con las piernas cruzadas bajo un arbusto desconocido. De inmediato pidió un tazón de agua hirviendo, pues estaba sediento y era el único remedio que conocía para apagar la sed. Sus servidores se apresuraron a llevárselo. 
En aquel momento cayó una hoja en el tazón del emperador. Chen Nung bebió el agua sin reparar en ello, y al hacerlo, un perfume a un tiempo dulce y amargo, le llenó la garganta. Intrigado, inspeccionó el fondo del tazón y encontró la hoja que propagaba tan fascinante perfume. Acababa de nacer el té."

Los primeros documentos y escritos que hacen referencia al té, aunque no en la forma en que hoy la conocemos, están fechadas en el período que va entre el siglo VII y VI a.C. La leyenda popular y tradicionalista china hace referencia a la aparición de los primeros escritos hacia el año 2.700 a.C. No obstante, previamente se consumía en ciertas regiones del Imperio, unos preparados de plantas entre los cuales se encontraba el té.

El té ha ido ligado en su historia al arte, la literatura y la belleza. Cierto es que estos aspectos se desarrollaron más fervientemente en China y Japón que en otros lugares, debido a los acontecimientos históricos que hacen de estos dos países potencias de la cultura y hogar de dos pueblos que guardan con sumo cuidado sus tradiciones y leyendas. También otros factores han intervenido en el fuerte desarrollo del arte y la belleza estética, sobre todo en Japón, como es el hecho de que el Imperio Japonés permanció en aislamiento voluntario casi total con el resto del mundo.

Lu Tung, poeta chino de la Dinastía Tang, en el "Tratado sobre el té", escribió, siguiendo cánones de literatura y poesía estética de su época y nación, hace más de doce siglos, el conjunto de experiencias personales que derivaban de su consumo de té diario, que a día de hoy es apreciado, reconocido y admirado en todo el mundo, no solo por su belleza como una representación literaria del té, sino por su calidad artística e histórica.

"La primera taza humedece mis labios y mi garganta.
La segunda taza mitiga mi soledad.
La tercera taza busca y remueve en mis áridas entrañas miles de ideogramas absurdos.
La cuarta taza provoca una leve transpiración...
pues todos los males de mi vida salen por los poros.
Y en la quinta taza estoy purificado.
La sexta taza me transporta a los reinos de los inmortales.
La séptima taza... ¡Ah, no puedo tomar más!
Sólo puedo sentir la brisa del fresco viento que levanta mis mangas.
Dónde está el Eliso...
Déjame cabalgar en esta suave brisa para que me lleve bien lejos."

Lu Tung, El tratado sobre el té.

domingo, 26 de octubre de 2014

El té por colores VI - El té blanco.

El té blanco se cultiva sólo en los más selectos lugares de China; los que reúnen las condiciones climáticas, de altura con respecto al mar y de riqueza mineral de la tierra, lo suficientemente prestigiosas como para producir un té de calidad tan elevada. Su pureza como infusión es prodigiosa, tomando un color muy pálido, y generalmente unos aromas y gamas de sabores sutiles, refinados y delicados.

Su precio en los comercios es, normalmente, elevado, y eso se debe a la meticulosidad y al cuidado con que se llevan a cabo las únicas dos cosechas anuales de sus brotes más tiernos y joviales que tienen lugar en primavera. También la relación entre precio y calidad reside en el proceso de elaboración y tratado después de la recolección, en donde se necesitan cerca de unos 80.000 brotes para producir apenas 250g de té blanco. Igualmente, un dato curioso y apreciado es que sus beneficios antioxidantes triplican los del té verde, y su exquisitez, muy asentada en la tradición popular y la historia de China, es muy estimada actualmente y desde hace siglos.
     A continuación, las tres variedades más selectas de té blanco que existen.

  • Baihao Yinzhen: Producido en Fujian y recolectado a mano, con el lujo característico que envuelve al té blanco, el Baihao Yinzhen se caracteriza por su fama mundial como el mejor té blanco que existe. Por ello es un té con la mención Aguja de Plata, y sus brotes tiernos poseen un vello blanco muy estimado. Sus propiedades naturales y su característica potencia bioquímica ciertamente distinta de los tés blancos genuinos, lo convierten en el té con más alto grado de apreciación actual e histórica, habiendo dejado huella en la tradición china y su cultura imperial. 

  • Shoumei Cha: Esta variedad similar al Oolong se cultiva en la provincia de Fujian y en la de Guangxi, y posee un aroma ligero que contrasta con sus notas florales y sutilmente amaderadas en boca. El principal sabor del Shoumei puede recibir apreciaciones de paladar que recuerdan al roble y al azahar.

  • Pai Mu Tan: Selecto té blanco cultivado en Fujian, elaborado con sus brotes tiernos como la mayoría de los tés blancos, pero añadiendo a su forma ciertas hojas de la planta de igual calidad a los brotes. Da una infusión de color claro y pálido, con un aroma floral sutil y elegante, y requiere una preparación a base de agua con temperaturas bajas en torno a los 60-70ºC, y un reposo para infusionar durante siete minutos. Es una fuente de magnesio. Su delicado sabor puede combinar bien con flores de jazmín y esencias frutales sutiles, y por ello suele comercializarse en forma de esas mezclas.
 

sábado, 25 de octubre de 2014

El té por colores V - El té rojo o Pu-erh.

Cierta confusión rodea el concepto de té rojo, y al hablar de él puede pensarse que hay distintas variedades o tipos. Pero eso es una conclusión errónea, ya que lo que conocemos como té rojo, es únicamente el té Pu-erh, y ninguna otra variedad.
Procede de la región de Pu'er, Yunnan, en China. Es un té poco común, y de alta calidad (aunque especialmente en Europa puede existir mala conservación de este té, o baja calidad de procedencia y propiedades).
El Pu-erh ha sido consumido durante cientos de años exclusivamente por la nobleza china, usado como tributos de calidad exquisita, y remedios naturales restringidos también a la clase noble.
A diferencia de otros tés, que suelen tomarse frescos tras su recolección, el té rojo o Pu-erh, experimenta procesos de fermentación de 2 a 60 años, y suele estar rodeado por sistemas de añadas, como sucede con el vino. Por encima de los 20 años de añejamiento, los precios suelen ser muy altos y su adquisición muy difícil.
Las hojas del Pu-erh toman el color cobrizo característico debido al proceso largo de fermentación en grandes barricas de bambú, que se utilizan tradicionalmente desde hace cientos de años. Además, el té rojo se comercializa en forma de bolas compactas, o pasteles de té.

Existen muchas formas distintas de elaborar pasteles de té; Bing chá (Té Disco), Túo chá (Té con forma de Cuenco), Zhuan chá (Té Ladrillo), Fang chá (Té Cuadrado), Jinguá (Melón Dorado) o Jin chá (Té Seta).

El Pu-erh tiene propiedades altamente beneficiosas y muy estimables para el organismo, entre las cuales no solo está la famosa propiedad de devorador de grasas. Es un benefactor del metabolismo hepático, desintoxicador y depurador de la sangre, preventor de la aparición de células cancerosas y tumores en el organismo, preventor de infecciones y un excelente promotor de la correcta actividad cardíaca.
Favorece el buen funcionamiento de los sistemas disgestivo, inmunológico, excretor, sanguíneo y linfático, y es muy reconocido por su efecto preventivo de enfermedades respiratorias. A modo de mejora de su excelente sabor, existen mezclas a base de té rojo y otras esencias florales o frutales, combinadas con tallos, hojas, frutos y flores de plantas aromáticas que combinan a la perfección con las notas del té Pu-erh según su añejamiento.
     Las mezclas más populares actualmente elaboradas con Pu-erh y hierbas aromáticas son:
  • Tés Rojos a la Menta: Se combina el Pu-erh con las hojas tiernas de la planta de la menta.
  • Tés Rojos con Limón: Se adereza el Pu-erh con corteza, esencia y zumo de limón.
  • Tés Rojos con Naranja: Se mezcla el Pu-erh con corteza, esencia y zumo de naranja. Como la naranja suele ir bien con el chocolate, existen mezclas aromatizadas a base de estas dos esencias.
  • Tés Rojos con Canela: Se combina el Pu-erh con canela.
  • Tés Rojos con Jazmín: Los pétalos de esta delicada flor junto con el Pu-erh, hacen una mezcla con un sabor acertado, con éxito comercial y alta demanda en Europa.